Select Page

[:es]

Como se puede leer desde hace tiempo, el RTB y la compra programática han dado un gran salto hasta colocarse en uno de los primeros objetivos de inversión de los anunciantes. Siendo una forma más efectiva de anunciarse ya que alcanza a públicos interesados y de calidad no es de extrañar, entonces, que Vocento estime que en poco tiempo el 50% de la publicidad que reciba sea programática.

El siguiente paso para todo anunciante, además de llegar a un público objetivo interesado es, sobre todo, recuperar la inversión y ganarle dinero a la apuesta, intentando obtener el mayor índice de ROI posible. La pregunta entonces es ¿cómo?

 

 

La primera duda que surge es si se ha identificado bien el objetivo de la campaña y se está llevando a cabo de manera correcta. Cada anunciante tiene unas necesidades concretas a cubrir. Dependerá mucho del tipo de negocio que tenga y el producto o servicio que comercialice, pero también de la necesidad puntual que le haya surgido. ¿Es un e-commerce que acaba de salir al mercado y necesita una acción de branding fuerte? ¿Es un equipo de fútbol que necesita que lleves tráfico a su web o a su ticketera? ¿O simplemente quiere conocer mejor a su público y dilucidar en qué días y franja horaria sus posibles compradores navegan más? Poner en común estas ideas con el anunciante, identificar una meta y alinear lo que el cliente quiere hacer con la estrategia programática que se va a llevar a cabo es el primer paso y uno de los más importantes, pues de ello dependerá el rendimiento de la campaña.

 

Una vez identificado ese objetivo la siguiente pregunta obligada es ¿los canales que utilizamos para la campaña son los adecuados? y ¿de qué forma podemos maximizar su rendimiento? Si ya tenemos claro el objetivo general, elegir bien el canal o canales a utilizar e invertir más o menos en ellos puede ser una decisión muy importante, ya que ambos -tanto móvil como PC-ofrecen una serie de puntos positivos y negativos que hay que considerar. El PC, por ejemplo, ofrece buenos índices de impresiones pero tiene menor tasa de clicks que el móvil, y los contenidos de tipo vídeo facilitan una buena acción de branding pero son menos económicos.

 

Tras esto, el haber realizado una buena segmentación utilizando diferentes segmentos de datos, es otro de los puntos clave a considerar. Por ejemplo, si nuestro objetivo es atraer público para que compre entradas para un partido de fútbol, situaremos en un primer grupo general a “fans del fútbol”, después agruparíamos a fans del fútbol que han mostrado interés en comprar entradas, y los podríamos dividir en su localización geográfica, cómo se comportan dentro de la web… siempre con el objetivo de descubrir usuarios con intención de convertir y no fijar la atención -y por lo tanto, dejar de invertir- en usuarios que no estén interesados y menos relevantes.

 

Así, será importante también medir la performance de la campaña e invertir en la atribución para poder llegar a una serie de conclusiones que faciliten la toma de decisiones más adelante. No todo se queda en el entorno online, y conocer de qué forma afecta la programática al rendimiento real, en la calle, nos ofrece la posibilidad de corroborar, comparar, y aprender para un futuro, sobre qué aspectos han resultado un éxito y qué otros hay que mejorar.

 

Y mientras todos estos procesos se desarrollan, quizá la parte más importante -también la que diferencia la programática de otros tipos de publicidad- es la constante optimización de las campañas y la posibilidad de enmendar un error y aprender de él casi al momento, ya que las plataformas permiten que los traders puedan realizar cambios constantes si observan que algo no va bien.

 

Así, analizar, trazar una estrategia y observar el rendimiento de una campaña, cuidando de que funcione de forma adecuada, ayudarán de forma significativa a mantener una buena inversión sin dejar que disminuya el ROI e incluso incrementándolo.

[:]